<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233</id><updated>2011-12-23T18:58:21.689-08:00</updated><category term='maestra'/><category term='brazos'/><title type='text'>Apuntes de un profesor</title><subtitle type='html'>"¡Qué pedagogos éramos cuando no nos preocupábamos por la pedagogía!" Daniel Pennac</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>27</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-6499031788445033455</id><published>2011-12-23T18:54:00.000-08:00</published><updated>2011-12-23T18:58:21.699-08:00</updated><title type='text'>27</title><content type='html'>Un día cualquiera recibimos la visita de los que una vez, después de compartir muchos años con nosotros, se fueron con sus ocurrencias  y sueños a otra parte. La tarde en la escuela se llena de melancolía, de conversaciones diferentes y de risas que celebran recuerdos banales, acontecimientos mínimos, palabras que se le roban al pasado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un como vaho de nostalgia lo cubre todo en ese mínimo espacio que ocupan aquellos que conocimos de niños, y ahora están frente a nosotros hechos hombres y mujeres que van por la vida a la que quizás antes temían. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo los miro y siento que por un momento en aquel universo diario de todos nosotros se decreta una tregua en el tiempo y se recobra un pasado que fue amable. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unas horas después se marchan con la promesa de que volverán muy pronto y así  nos hacen sentir que nos extrañan,  y que habernos encontrado en la vida nos hace un poco de ellos como a ellos de nosotros.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-6499031788445033455?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/6499031788445033455/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=6499031788445033455' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/6499031788445033455'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/6499031788445033455'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2011/12/27.html' title='27'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-7924670018083055815</id><published>2011-12-21T12:10:00.000-08:00</published><updated>2011-12-21T12:11:07.409-08:00</updated><title type='text'>26</title><content type='html'>El olor a borrador me trae  con nitidez a la memoria el recuerdo mi madre. Ocurre que, cuando niños, la mayoría de las veces a mis hermanos y a mí nos tocó estudiar con libros usados; y una de las primeras tareas, que ella abanderaba con alegre diligencia, consistía en dejar lo más limpias posibles y dispuestas para la lectura y la escritura aquellas hojas que antes habían pasado por otras manos diferentes a las de sus hijos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conformaban el infaltable ritual de comienzo de año algunas como etapas cuyo recuerdo tengo fresco: primero, la excursión al mercado en busca de los libros; luego, encaminar nuestros pasos durante largas y largas horas adentrándonos por los parajes en que se levantaban los tenderetes que comerciaban este tipo de mercancía de ocasión; al final, la aventura de hallarlos en un estado digno y no permitir que su compra fuera a significar mucho desmedro en la siempre débil economía de la casa. Mi madre tenía claro que debía proveernos de los útiles indispensables para acudir al colegio, pero también se preocupaba por cuidar otros menesteres asimismo importantes para nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cualquier esfuerzo, sin embargo, se volvía insignificante e indigno de ser mencionado si lo comparábamos con el goce que nos deparaba, al regreso, sacar los libros de la bolsa e irlos regando sobre la mesa familiar y comprobar que algunos apenas tenían trazadas unas cuantas líneas y que sólo restaba forrarlos de nuevo para empezar a llevarlos al colegio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando, por el contrario, el libro se encontraba bastante manoseado, prueba de que su anterior propietario le había dado buen uso o al menos había andado de acá para allá con éste debajo del brazo, se nos daba por escudriñar la letra, que nos permitía –no sin cierta arbitrariedad– juzgar al tipo de estudiante que lo había tenido en su manos: laborioso o desganado, creativo o conformista con la realidad, metódico o desordenado. Después venía la labor de ir haciendo desaparecer con el paso del borrador las respuestas y creaciones que quizás a aquel otro niño le había costado tantas horas de esfuerzo y dedicación y acaso algunas lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces sucedía que en medio de aquella faena nos encontrábamos con la recompensa de algún apunte que nos hacía meditar o reír por la idea que encerraba. Mi madre se detenía en éste por un rato y lo leía en voz alta para nosotros, tras lo cual nos interrogaba queriendo saber nuestro parecer sobre la idea que esas palabras sugerían. Más de una logró sobrevivir de esta manera a la mano implacable de mi madre, que la dejaba incólume y agregaba sin querer con ese gesto un detalle pintoresco a las hojas del libro. A pesar de que muchas de ellas después las repasaba con lápices de colores diferentes y mostraba a mis amigos más allegados, ahora no recuerdo ninguna, pero sí se me aparece en la mente la sonrisa clara de mi madre celebrando el hallazgo. Cada vez que recuerdo ese hecho, me pregunto si no estará allí el origen de la devoción que siento por la palabra escrita. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Azul y con rayas blancas para las huellas del lápiz o alargado y de tonos grises para las dejadas por el bolígrafo, el borrador en las manos de mi madre se convertía en una herramienta eficaz que ella sabía mover con método y presteza sobre las hojas. Los títulos de grandes letras, las líneas en letras más pequeñas, las planas hechas de manera mecánica, los números, los signos, a veces pequeños bocetos de dibujos, iban dando paso a la blancura de una hoja que ella al final soplaba y acariciaba con amor, pues había quedado lista para ser usada por nosotros. Era, sin duda, su manera sutil de decirnos cuán confiada estaba en que a la mañana siguiente, al momento de entregarnos a los deberes escolares, volveríamos a llenarlas con los trazos de las ideas y ocurrencias de nuestras mentes y corazones infantiles, que ella nunca se cansaba de acicatear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El que provoca en mí el olor a borrador no es, por lo tanto, un recuerdo triste, ni magnificado por la nostalgia. Desde que me hice maestro, se convirtió en uno de mis olores cotidianos, que me sigue a casa y se queda conmigo incluso en los días de asueto y en las largas temporadas en que no me toca a ir al colegio. Eso sí: cuando lo percibo en cualquier salón de clases, acostumbro a seguirlo con un afán que del que a veces yo mismo me sorprendo, pero que quizás muy pocos podrían notar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después que doy con su origen, me dispongo sin grandes gestos muy cerca de la mano que borra y borra como lo hacía mi madre y allí, a su lado, me pongo a pensar que detrás de este niño que ahora intenta desaparecer el yerro que cometió, debe de haber también una amorosa y paciente y madre que muchas veces tomó entre su mano la mano de su hijo para enseñarle que, detrás de ese sencillo acto de pulcritud y honestidad que no permite dejar pasar por alto los errores, hay de algún modo una reafirmación de la confianza en aquellos a quienes más amamos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-7924670018083055815?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/7924670018083055815/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=7924670018083055815' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/7924670018083055815'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/7924670018083055815'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2011/12/26.html' title='26'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-7238854764974498396</id><published>2011-12-20T12:37:00.000-08:00</published><updated>2011-12-20T12:38:06.371-08:00</updated><title type='text'>25</title><content type='html'>Si se le mira bien, una clase no es más que un conjunto de rostros al que el azar ha reunido en un momento y espacio determinados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está, por ejemplo, el rostro indiferente del alumno que sus padres forzan a estudiar cuando él preferiría andar vagando por calles y calles, pues en su alma siente con claridad el llamado del azar y la aventura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El de la niña inocente, que no conoce el sufrir y ve la vida con candidez y siente que ésta es una perfecta y armónica disposición de elementos dispuestos por la naturaleza divina para el disfrute del hombre. Así, no cree que pueda haber otros que viven en medio del dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También el del soñador, que descubre que él hubiera querido ser uno de esos hombres de los que con frecuencia sus maestros hablan en tono grandilocuente. Un prócer de la historia nacional, un científico reputado, acaso un pensador o un benefactor de la humanidad. Tanto lo desea que a veces se le oye decir con desencanto que “él nació en una época equivocada”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el rostro del solitario para el que no existe el mundo: se conforma con mirarlo de lejos, sin decidirse participar en él y viendo como los seres van y vienen de su lado, pero sin apegarse a ninguno, pues su verdadera amiga, con quien mejor se entiende, es la soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una clase hay también rostros que juegan con la vida y con las palabras, que siempre sonríen y descubren los intersticios de felicidad que ésta se empeña en ocultar. Nunca fruncen el ceño, sus ojos jamás se entristecen y de su boca sólo brotan palabras de concordia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y está, por supuesto, el rostro del maestro, que ha de ser siempre sereno y atento, capaz de avizorar entre los muchos que tiene a diario enfrente suyo cualquier gesto que le permita acercarse más al alma de aquellos que, tras un rostro, guardan una promesa para confiársela a la vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-7238854764974498396?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/7238854764974498396/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=7238854764974498396' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/7238854764974498396'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/7238854764974498396'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2011/12/25.html' title='25'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-7750514723398654012</id><published>2011-12-17T19:28:00.001-08:00</published><updated>2011-12-17T19:28:55.983-08:00</updated><title type='text'>24</title><content type='html'>No creo que sea tan sólo un inocente juego de palabras como en los que a veces suelo incurrir en estos apuntes (y que el respetable lector de estas páginas puede con libertad pasar por alto, sin que nada deba lamentar). Infortunadamente es más: Las sillas en perfecta alineación y las mentes de los estudiantes en la más absoluta alienación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ése parece ser el deseo vehemente de aquel maestro de rostro adusto, incapaz del regalo de la sonrisa, al que, para desgracia suya y de sus discípulos, la rutina parece haberle robado la posibilidad de imaginar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-7750514723398654012?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/7750514723398654012/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=7750514723398654012' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' 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estudiante en apariencia díscolo, que a hurtadillas se atreve a escribir desesperadas frases de amor en las paredes del salón, yace dormido un lector, y quizás un poeta, esperando que él le ponga la mano en el hombro y lo despierte para la magia de los libros?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-4955482570052146805?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/4955482570052146805/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=4955482570052146805' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/4955482570052146805'/><link rel='self' type='application/atom+xml' 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gritar a voz en cuello que sí, que reprobó el examen porque ha perdido la cabeza por amor a su maestra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-5998277251795403832?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/5998277251795403832/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=5998277251795403832' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/5998277251795403832'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/5998277251795403832'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2011/12/22.html' title='22'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-4107052659696109666</id><published>2011-12-13T16:34:00.000-08:00</published><updated>2011-12-13T16:44:43.019-08:00</updated><title type='text'>21</title><content type='html'>&lt;p style="text-align:justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: 'Gill Sans MT', sans-serif; font-weight: normal; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;¿Por qué encerrar las palabras en los cuadernos y negárselas a los niños que levantan la mano con el deseo vehemente de descubrir el mundo a través de ellas?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: 'Gill Sans MT', sans-serif; font-weight: normal; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;¡Suéltenles las amarras, déjenlas volar! Si suyas, volverán siempre a ellos; pero si no les pertenecen de nada valdrá apresarlas, pues al cabo de un tiempo levantarán el vuelo.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Gill Sans MT&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-4107052659696109666?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/4107052659696109666/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=4107052659696109666' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/4107052659696109666'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/4107052659696109666'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2011/12/21.html' title='21'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-4146756611714989142</id><published>2011-07-17T11:31:00.001-07:00</published><updated>2011-07-17T11:31:17.219-07:00</updated><title type='text'>20</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family:&amp;quot;Gill Sans MT&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Tarde vino a comprender –lo hizo cuando ya estaba arrinconado por la befa de los estudiantes, cuando ya los papeles iban y venían, cuando hubiera dado hasta la propia vida por que la tierra se abriera a sus pies– que las bromas y ocurrencias de los maestros resultan, por principio, flojas para el crudo humor que se cultiva en la juventud.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-4146756611714989142?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/4146756611714989142/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=4146756611714989142' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/4146756611714989142'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/4146756611714989142'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2011/07/20.html' title='20'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-5498199270622202671</id><published>2011-07-16T10:14:00.000-07:00</published><updated>2011-07-16T10:15:01.393-07:00</updated><title type='text'>19</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family:&amp;quot;Gill Sans MT&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Rememorando algunas de las opiniones adversas que los grandes espíritus tienen sobre la escuela, el profesor concluye con cierto desencanto que no pocos de ellos tienen razón: la cantidad de conocimientos inútiles que se imparten en ella, el autoritarismo de algunos maestros, su parecido en muchos aspectos con una prisión, el exceso de reglas frías e inhumanas que rigen en ella, su desprecio por la libertad del ser, en fin, son verdades incuestionables que él puede palpar en cada jornada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Gill Sans MT', sans-serif; "&gt;Pero también en cada jornada percibe que una nueva escuela, en la que soplen nuevos vientos, más frescos y humanos, puede fundarse en cada momento, caminando sonriente por el pasillo o en una clase sobre, digamos, la fábula que sus discípulos reciben con entusiasmo y en la que dan muestra de una imaginación fértil y provechosa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Gill Sans MT', sans-serif; "&gt;Por eso cuando uno de sus estudiantes lo sorprende absorto y le pregunta en qué piensa, le responde con las únicas palabras posibles en ese momento:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Gill Sans MT', sans-serif; "&gt;– En lo mucho que aún me queda por hacer en favor de ustedes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Gill Sans MT', sans-serif; "&gt;Y le pone una mano cálida y generosa en el hombro y lo convida al salón de clases en el que los espera una inquieta muchachada expectante.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family:&amp;quot;Gill Sans MT&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ansi-language:ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family:&amp;quot;Gill Sans MT&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ansi-language:ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-5498199270622202671?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/5498199270622202671/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=5498199270622202671' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/5498199270622202671'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/5498199270622202671'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2011/07/19.html' title='19'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-6692913972032760275</id><published>2011-07-11T05:29:00.000-07:00</published><updated>2011-07-11T05:31:10.763-07:00</updated><title type='text'>18</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family:&amp;quot;Gill Sans MT&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Mi atención revolotea desde hace rato –sin decidirse a posarse de una buena vez– sobre un asunto relacionado con la escuela: los nombres que los adultos ponen a los jardines infantiles y aquellos con que los alumnos de último grado bautizan a su generación. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Gill Sans MT', sans-serif; "&gt;Uno de estos días –me digo– tendré que darme el tiempo suficiente para escribir una buena página acerca de ellos, o al menos una apretada relación que refleje por sí misma que, cuando se trata de educar, la candidez y la grandilocuencia pueden ser formas sutiles de la perversidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family:&amp;quot;Gill Sans MT&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family:&amp;quot;Gill Sans MT&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family:&amp;quot;Gill Sans MT&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-6692913972032760275?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/6692913972032760275/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=6692913972032760275' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/6692913972032760275'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/6692913972032760275'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2011/07/18.html' title='18'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-5668412476062664632</id><published>2011-07-08T06:25:00.000-07:00</published><updated>2011-07-08T06:26:12.645-07:00</updated><title type='text'>17</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family:&amp;quot;Gill Sans MT&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Sentadas en círculo, una niña dice una palabra y la otra que le sigue la repite y agrega una nueva y así hasta completar una ronda alegre y numerosa, que luego se devuelve y sigue en un vértigo que incrementa el número de palabras que cada quien debe repetir, y que parece no tener fin. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Gill Sans MT', sans-serif; "&gt;Pero al cabo de cierto tiempo una de ellas se levanta con un gesto de hastío, recompone su uniforme y se separa del grupo. Al rato cada quien ha cogido por su lado y en el hueco en el que antes habían risas, voces y gritos ahora no hay más que silencio, soledad, pasos raudos que atraviesan&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Gill Sans MT', sans-serif; "&gt;Así la vida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-5668412476062664632?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/5668412476062664632/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=5668412476062664632' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/5668412476062664632'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/5668412476062664632'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2011/07/17.html' title='17'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-2931936328473015949</id><published>2011-07-02T04:33:00.000-07:00</published><updated>2011-07-02T04:37:06.212-07:00</updated><title type='text'>16</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;b&gt;S&lt;/b&gt;in extraviarme en prolongados análisis, sin recordar siquiera el nombre de su ilustre inventor (que acaso nunca llegaría a imaginar el empleo que se le daría a la creación que lo llevó a pasar tantas noches de desvelos) y sin detenerme a reparar en el ceño fruncido de los  censores que entran a la educación para ponerle rejas a la existencia, diría que la del timbre es la voz que con más autoridad se deja escuchar en la escuela y que, cuando lo hace, todos sin excepción se mueven a su antojo como disciplinadas marionetas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'times new roman'; "&gt;Si a mí me preguntaran, eso diría.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-size: 12pt; font-style: normal; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;**&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'times new roman'; "&gt;&lt;b&gt;S&lt;/b&gt;uena un timbre largo, sostenido, que interrumpe el silencio de la tarde y llena con meticulosidad cada rincón de la escuela. Pero suena para nadie, pues ya todos han marchado y eso le da un aire triste, de trompeta que clausura una existencia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'times new roman'; "&gt;En el acto, el maestro garabatea unas cuantas palabras en su cuaderno de notas, como si tratara de guardar en unos pocos renglones aquella desolación que lo sobrecoge.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-family:&amp;quot;Gill Sans MT&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-bidi-font-family:Tahoma"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-2931936328473015949?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/2931936328473015949/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=2931936328473015949' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/2931936328473015949'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/2931936328473015949'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2011/07/16.html' title='16'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-5961336073753204869</id><published>2011-06-29T16:58:00.000-07:00</published><updated>2011-07-01T08:08:32.494-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='brazos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maestra'/><title type='text'>15</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-U2KXRAQzcBg/Tg3iNUQDgHI/AAAAAAAAAY0/FxbjbZdOQso/s1600/IMG_0100.JPG" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-U2KXRAQzcBg/Tg3iNUQDgHI/AAAAAAAAAY0/FxbjbZdOQso/s320/IMG_0100.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5624400228057841778" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;- ¡Arriba! ¡Al frente! ¡A los lados!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Helo ahí, por cuarta o quinta vez, el sonsonete de la maestra. Intenta (no con tanta fortuna como ella quisiera) hacer levantar y mover los brazos de sus alumnos que ríen, cantan o simplemente permanecen estáticos y ajenos a su orden. Parece que se hubieran puesto de acuerdo para contrariar cada orden suya. Así, mientras unos suben los brazos, otros los bajan y los más los extienden cual amplias alas con las que quisieran  salir volando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De corazón lo digo: nada quisiera más en este momento que acercarme a la maestra, tocarle con sentimiento cálido y fraternal el hombro y decirle que no siga, que abandone su ridícula empresa, pues por más que lo intente no podrá conquistar la atención de aquellos muchachos. A cambio le propongo que trate de entender lo que viene a la memoria de ellos cuando escuchan esas tres órdenes: arriba, el vasto cielo en el que se extravían sus miradas y también muchos de los interrogantes que les atenazan el alma; al frente, el horizonte lejano en el que esperan ver aparecer muchas de sus ilusiones; a los lados, los cómplices incondicionales por los que darían la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto último, con una entrega que quizás usted siempre desconocerá, maestra, y que hace que su mundo gravite lejos, muy lejos del de ellos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-5961336073753204869?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/5961336073753204869/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=5961336073753204869' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/5961336073753204869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/5961336073753204869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2011/06/15.html' title='15'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-U2KXRAQzcBg/Tg3iNUQDgHI/AAAAAAAAAY0/FxbjbZdOQso/s72-c/IMG_0100.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-1191035728090411746</id><published>2010-04-26T19:36:00.000-07:00</published><updated>2010-04-26T19:37:49.103-07:00</updated><title type='text'>14</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt;font-family:&amp;quot;Garamond&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;color:#333333"&gt;La mañana del 22 de mayo de 1997, un hombre desdentado y mendicante moría atropellado por un autobús de servicio público en una avenida de Cartagena de Indias. Refundido entre las páginas de su obra – pues he aquí que aquel hombre era un poeta, y de los grandes – dejó un versito que ahora yo recojo con humildad y que (palabras más, palabras menos, como se suele decir) propongo convertir en divisa de los maestros: “¿Quién fuera otro (...) pero analfabeto?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se me antoja pensar que es éste, y quizás ningún otro por memorable que parezca, el acucioso interrogante que deberíamos sembrar en las mentes y corazones de los niños y jóvenes que el destino pone a nuestro cargo. Plantado de manera amorosa y edificante, tal vez los lleve a responderse con la misma vehemencia con que lo hizo el mismo Raúl Gómez Jattin, su autor, y quizás así alcancemos a iluminar un poco sus vidas, amenazadas por las ominosas sombras que se levantan en torno suyo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;em&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Garamond&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;em&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-size:14.0pt;font-family: &amp;quot;Garamond&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;color:#333333"&gt;No, y no lo quiero&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="font-size:14.0pt;font-family:&amp;quot;Garamond&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;color:#333333"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Garamond&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;Prefiero padecer con las palabras&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Garamond&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;padecer pensando&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Garamond&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;a estar amarrado a un placer&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Garamond&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;sin el cielo del espíritu.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-1191035728090411746?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/1191035728090411746/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=1191035728090411746' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/1191035728090411746'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/1191035728090411746'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2010/04/14.html' title='14'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-2658962747057870425</id><published>2008-11-04T04:39:00.000-08:00</published><updated>2008-11-05T04:58:23.984-08:00</updated><title type='text'>13</title><content type='html'>No creo que sea tan sólo un inocente juego de palabras como en los que a veces suelo incurrir en estos apuntes (y que el respetable lector de estas páginas puede libremente omitir, sin que nada deba lamentar). Infortunadamente es más: Las sillas en perfecta &lt;em&gt;alineación&lt;/em&gt; y las mentes de los estudiantes en la más absoluta &lt;em&gt;alienación&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ése parece ser el deseo vehemente de aquel maestro de rostro adusto, incapaz del regalo de la sonrisa, al que, para desgracia suya y de sus discípulos, la rutina parece haberle robado la posibilidad de imaginar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-2658962747057870425?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/2658962747057870425/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=2658962747057870425' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/2658962747057870425'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/2658962747057870425'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2008/11/14.html' title='13'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-1673657744236029134</id><published>2008-09-16T07:42:00.000-07:00</published><updated>2011-07-02T04:32:26.347-07:00</updated><title type='text'>12</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;b&gt;P&lt;/b&gt;erdió el hilo de la lectura, se extravió por entre párrafos y párrafos y no pudo volver a salir de aquel intrincado bosque de palabras cuando una colegiala lo miró desde la profundidad de sus hermosos ojos y le sonrió como anunciándole el paraíso.&lt;/span&gt;&lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;mso-add-space:auto;text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Gill Sans MT&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-1673657744236029134?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/1673657744236029134/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=1673657744236029134' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/1673657744236029134'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/1673657744236029134'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2008/09/12.html' title='12'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-5165846236547168454</id><published>2008-09-02T05:05:00.000-07:00</published><updated>2008-09-02T05:09:53.450-07:00</updated><title type='text'>11</title><content type='html'>&lt;strong&gt;– ¿C&lt;/strong&gt;uándo llegará el día en que sus clases se ocupen del mafaldismo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta se la he formulado, así, a quemarropa, al profesor de filosofía con quien me he topado en uno de los pasillos de la escuela. El hombre me ha mirado con inocultable incredulidad y, aunque se ha detenido por unos cuantos segundos, en seguida ha proseguido su marcha dejándome a mí con la palabra en la boca y haciendo un gesto para el que la sociedad ha establecido un claro e inapelable significado: “Está loco”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como pueden ver, mi ilustre colega, que se codea diariamente con los hombres más ilustres que ha tenido la Historia, no me ha dado ni siquiera la más mínima oportunidad de exponerle mis argumentos en torno a la cuestión del mafaldismo, tema que, según su empañada óptica, no debe existir (porque para él lo que no aparece en los libros no existe) y al que ningún maestro de filosofía serio y trascendental como él debe prodigarle un solo instante de sus elucubraciones, mucho menos abrir el menor resquicio en su apretada cátedra, preñada de nombres, fechas y pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me ha tocado, de nuevo y por enésima vez, rumiar mis inquietudes acerca de quien me ha deparado innumerables momentos de profunda meditación acerca del ser humano y su azaroso tránsito por la tierra; una de quien tuve noticia en la infancia y desde entonces no ha dejado de asombrarme por sus pertinentes ocurrencias que tocan lo divino y humano con gracia y desenvoltura; la que, con aparente inocencia, desarma las no siempre nobles intenciones de los adultos que circulan a su alrededor: Mafalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, he vuelto a concluir que si una escuela filosófica (toco madera, pues, sin querer, invado los predios de mi ilustre colega) está formada por un conjunto de ideas, por una serie de pensamientos que reflejan una concepción del mundo, no hay explicación posible para que en los textos de filosofía no se hable del mafaldismo, una doctrina tan seria e importante como la socrática, la platónica, la kantiana o la hegeliana, para sólo mencionar algunas de las muchas que se traen a cuento en dichos textos y que forman parte del abrumador repertorio que, con muy pocas y honrosas excepciones, nuestros pacientes y resignados discípulos no alcanzan a descifrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y como cuando uno no encuentra explicaciones – o se las niegan, como ha hecho conmigo este colega – los interrogantes se multiplican, no puedo dejar de preguntarme con la acuciosidad de un aguijón: ¿será tal vez porque su precursora no tiene las largas barbas, los espesos bigotes ni el aire meditabundo con que desde niños se nos ha acostumbrado a identificar a los grandes pensadores?, ¿o porque en lugar de la solemnidad ésta ha escogido la picardía y el humor como maneras de asumir la vida? Si son estas las razones, me temo que se ha cometido una grande injusticia con una pensadora de tan altos quilates y profundidad de pensamiento. Sería bueno, pienso yo, iluso como suelo ser, que para enmendar este gravísimo error los maestros que se encargan de despertar el amor por Sofía deben, sin pérdida de tiempo, adelantar una cruzada para hacer imprimir la imagen de Mafalda en los libros y sugerir que se le dediquen capítulos enteros. Tal vez hasta sea posible esperar que su busto sea colocado en museos y plazas del mundo entero y su retrato figure en las bibliotecas de las escuelas al lado de próceres y pensadores de alta alcurnia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero como yo sé que mi colega hallará truncas estas razones, con previsión le detallo que el mafaldismo consiste en la interrogación sistemática de cuanto se nos presenta en la vida. Dicho con otras palabras, desde la perspectiva de esta escuela es deber del ser humano someter a una minuciosa revisión aquello que se le quiere imponer como lógico, pues la esencia de la persona se encuentra en su autonomía y libre albedrío. Bien se puede ver con estas premisas que el mafaldismo rechaza abiertamente lo establecido por un orden exterior, pues para esta escuela solo desde la libertad se puede trascender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto al aspecto, digamos, social, al mafaldismo le preocupan en grado sumo las injusticias y desigualdades, los atropellos y la violencia. Sueñan los mafaldistas con un mundo mejor, lleno de afecto y tolerancia y en el que no caben padres ni maestros dictatoriales, especies a las que se tienen como enemigo de cuidado, ya que es fama que acostumbran imponer sus ideas sin tener en cuenta las de los otros y sin dar razones ningunas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, la historia de las ideas debe decir que Mafalda no es una de esas pensadoras insulares a la que, pequeña Quijote, le haya tocado abrirse en paso en solitario para dar a conocer su pensamiento. Es decir, contrario a lo que ha ocurrido con otros, ella no ha predicado en el desierto, pues desde la génesis su escuela la han acompañado otros pensadores que se le equiparan en talante y profundidad, tales como Manolito, Susanita, Felipe, Miguelito y una vasta “legión de ángeles clandestinos” compuesta por niñas, niños y adultos de corazón infantil que no cesan un ápice en su empeño de trastocar este mundo hostil y desigual que algunos defienden a capa y espada nada más porque les permite mantener sus desmesurados privilegios a expensas de la tristeza de otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son ellos, ni más ni menos, quienes nos han regalado ideas brillantes como éstas que rara vez uno encuentra en los otros pensadores: “Si los autos quieren suicidarse allá ellos; lo que no se entiende es esa manía que tienen de hacerlo cuando llevan gente adentro”; o tal vez esta otra, que arroja un chorro de luz sobre un aspecto de mucha trascendencia: “¿No es sorprendente lo útil que resulta la espalda para irse? No sé como haría la gente para irse si no tuviera espalda”; o esta que, dada concreción y certeza, no admite discusión: “Soy una convencida de que la gente que es pobre no lo hace por la maldad”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, podríamos alargar estas líneas con profusión de citas del tenor de las anteriores, pero ello mismo estaría en contravía de una criatura que prefiere las pocas palabras y que debería hacerse presente en las clases de filosofía, así sólo fuera para sonreír ante la mirada impávida de mi colega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiera Dios y ese día no esté lejano.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-5165846236547168454?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/5165846236547168454/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=5165846236547168454' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/5165846236547168454'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/5165846236547168454'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2008/09/11.html' title='11'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-3440619455866492300</id><published>2008-08-25T06:04:00.000-07:00</published><updated>2008-08-25T06:07:16.769-07:00</updated><title type='text'>10</title><content type='html'>&lt;strong&gt;H&lt;/strong&gt;emos de creer que la escuela también hace posible muchas verdades. Aquella, por ejemplo, de que la mayoría de los seres humanos nos pasamos la vida buscando grandes respuestas para los males que nos aquejan, cuando es la observación minuciosa de los pequeños detalles la que nos permite vislumbrar la salida a nuestras dudas e inquietudes. Digo esto sin pretensiones de sentencia, y más como una tierna lección que me fue dada aprender gracias a la costumbre de no conformarme con lo que me sugieren las apariencias y asumir el acercamiento a la vida y el alma de los niños como el único libro que el profesor nunca debe privarse de leer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Magdalena – reconozcamos así a la niña de esta breve crónica – se empecinaba en no leer, por más que mi agobiante insistencia se lo pedía y por más entretenido que estuviera el curso de la historia, que mantenía a todos en suspenso y del cual sólo restaba el final (que yo había reservado para su voz, precisamente para su dulce voz). No hubo poder divino ni humano que la convenciera de ponerse de pie y leer el breve párrafo que nos dejaría saber si el malvado león se había salido con la suya o, por el contrario – y como anhelaba la concurrencia, yo entre ella – los otros animales de la selva le habían dado un justo merecido y liberado a sus amigos, forzados por éste desde hacía varios días a penosas labores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue necesario escoger a otro estudiante de entre las muchas manos que se levantaban pidiendo la oportunidad de leer el final de la historia, pues Magdalena no se decidió a hacerlo. Complacidos con el desenlace, los niños salieron a recreo y yo me quedé con este acucioso interrogante revoloteando en mi cabeza: ¿por qué Magdalena no había querido leer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quise preguntárselo en seguida, pues mantenía la cabeza recostada sobre el brazo del pupitre y con las manos en los oídos, como queriendo poner una infranqueable barrera entre ella y el resto del mundo. Así que salí del salón procurando no hacer ningún ruido que interrumpiera el silencio perfecto que ella guardaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras comprar un refresco y caminar sin interés por los pasillos de la escuela, me acerqué a una ventana ubicada en la parte trasera del curso donde momentos antes había estado. Entonces lo vi: la pequeña Magdalena ya se había levantado y se asomaba ahora tímidamente a la puerta del salón para atisbar a sus compañeros y a los otros niños que corrían y gritaban en el patio de recreo. En medio de los pliegues de la falda azul de su uniforme un enorme hueco (luído con seguridad por el prolongado tiempo de uso y las muchas manos de jabón de cada tarde), la obligaba a llevarse las manos atrás. Comprendí que su negativa de leer no había sido ningún acto de rebeldía ni mucho menos señal de incompetencia para realizar un ejercicio que, sabía, le agradaba, sino un desesperado mecanismo de defensa, ya que hubiese bastado con que ella se levantara para que sus compañeros vieran la desfondada falda y soltado la carcajada unánime.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminé aquella jornada abatido por la triste escena que había contemplado y moviendo la cabeza de un lado a otro, como quien se empeña en negar una realidad que lo apabulla, y con una sonrisita en los labios que no era de gozo, sino de desencanto, de rabia y frustración. Como una manera de expiar aquellos sentimientos, decidí que, en adelante, cuando uno de esos colegas de aire circunspecto que tanto abundan en las escuelas me preguntara con voz inquisitoria por qué los niños no leen, sin titubear contestaría:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Porque tienen el uniforme roto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y pondría cara de quien ha descubierto una grave verdad, a sabiendas de que aquellas no eran las palabras que un sujeto como él debía esperar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-3440619455866492300?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/3440619455866492300/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=3440619455866492300' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/3440619455866492300'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/3440619455866492300'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2008/08/10.html' title='10'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-8950020821087764902</id><published>2008-08-19T06:06:00.000-07:00</published><updated>2008-08-19T06:08:34.942-07:00</updated><title type='text'>9</title><content type='html'>&lt;strong&gt;T&lt;/strong&gt;ambién hay veces en que me figuro a la clase magistral – la ahora muy vilipendiada clase magistral – como una señora gorda y entrada en años, que luce un desusado y largo vestido de colores fúnebres y cuyos muchos achaques la hacen moverse con dificultad por los pasillos de la escuela, mientras a sus espaldas estallan risas y se escuchan murmuraciones que hacen de su tránsito por cualquier lado un amargo suplicio al que está condenada, sin posibilidad de redención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Créanme: la veo con claridad en un rincón oscuro, llorando sin consuelo y murmurando acerca de un pasado en que ella lucía sus mejores galas y era tenida como la soberana de ese pequeño reino que es la escuela.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-8950020821087764902?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/8950020821087764902/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=8950020821087764902' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/8950020821087764902'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/8950020821087764902'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2008/08/9.html' title='9'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-9056275470070140144</id><published>2008-08-11T17:34:00.000-07:00</published><updated>2011-12-13T12:18:50.484-08:00</updated><title type='text'>8</title><content type='html'>¿Cómo evitar ceder a la tentación de la fantasía en estos apuntes? Lo he intentado muchas veces pero no he podido, por más terrible que fueran las imágenes que vinieran a mi mente, sentado en silencio en algún rincón de la escuela y con una hoja de papel o un cuaderno y un bolígrafo en mis manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que la escuela es un universo en el que discurren personajes de cuyas maneras y usos es difícil sustraerse o ignorar. Por ejemplo, ese compañero de labores que de febrero a diciembre anda de acá a allá, atareado en los muchos afanes que le depara el hecho de trabajar para varias escuelas y de no disponer ni siquiera de un instante para esta a solas consigo mismo (pues hasta los fines de semana los ocupa). Es la viva imagen del profesor que el poeta chileno Nicanor Parra dibuja en su magnífico y sardónico Autorretrato: "Soy un profesor en un liceo obscuro,/He perdido la voz haciendo clases./(Después de todo o nada/ hago cuarenta horas semanales.)/¿Qué les dice mi cara abofeteada?/¡Verdad que inspira lástima mirarme!/Y que le sugieren estos zapatos de cura/Que envejecieron sin arte ni parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo dejar de pensar con dolor que, cualquier día, lo hallaremos inerme en algún salón, doblado el cuerpo sobre el escritorio (ajeno por completo al timbre que anuncia el final de la jornada, y que él no escuchará más), mientras en torno suyo, como negándose a caer al piso, revolotean tristemente las muchas hojas de los cartapacios que siempre carga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando ello ocurre, las palabras lapidarias de un forense parco e indiferente llegan con claridad a mis oídos y me sobrecogen:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Muerte por sobredosis de horas de clase dictadas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-9056275470070140144?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/9056275470070140144/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=9056275470070140144' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/9056275470070140144'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/9056275470070140144'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2008/08/8.html' title='8'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-7566199423373897610</id><published>2008-08-04T05:43:00.001-07:00</published><updated>2008-08-04T05:44:37.417-07:00</updated><title type='text'>7</title><content type='html'>&lt;em&gt;Una maestra de aquí hace poco hizo un examen de vocabulario en el que les pedía a sus alumnos el antónimo de juventud. Más de la mitad de la clase respondió&lt;/em&gt; muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que releo este apunte de Truman Capote (teñido de un intenso “color local”, y en que el aquí se refiere a Hollywood) no puedo dejar de preguntarme qué hubieran respondido en tal caso nuestros alumnos, siempre tan dueños de una excesiva y ruidosa juventud que ofende todo lo que no se le parezca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Ay, me temo que más de uno se hubiera visto tentado a escribir el nombre de uno de sus maestros!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-7566199423373897610?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/7566199423373897610/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=7566199423373897610' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/7566199423373897610'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/7566199423373897610'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2008/08/7.html' title='7'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-402927384645247438</id><published>2008-07-28T06:29:00.000-07:00</published><updated>2008-07-28T06:38:52.699-07:00</updated><title type='text'>6</title><content type='html'>&lt;strong&gt;U&lt;/strong&gt;n súbito como tableteo de ametralladora me arranca de la tranquilidad con que hojeo un libro de texto esa apacible mañana en la sala de profesores. Me levanto y, con el corazón en vilo, dirijo mis pasos al salón de donde creo proviene el ruido, presintiendo lo peor. Al asomarme a la puerta encuentro un cuadro irremediablemente triste: más de una veintena de pequeños inermes en sus sillas, el rostro lívido, temblando y sin atreverse a pronunciar palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y frente a ellos, la maestra iracunda y vociferante golpea con fuerza el borrador en el tablero.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-402927384645247438?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/402927384645247438/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=402927384645247438' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/402927384645247438'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/402927384645247438'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2008/07/6.html' title='6'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-3178677915447261004</id><published>2008-07-22T06:29:00.001-07:00</published><updated>2008-07-24T18:57:44.395-07:00</updated><title type='text'>5</title><content type='html'>&lt;strong&gt;N&lt;/strong&gt;ada más desagradable que escuchar un disco rayado. De manera concertada, nuestros sentidos se rebelan contra esa abrupta alteración, merced a la cual volvemos a ser Adán y Eva expulsados del Paraíso. En este caso del vasto y grato paraíso de la música, fuente de no pocas dichas para los espíritus sensibles y aun para aquellos que no lo son pero que, de igual modo, pueden sucumbir ante sus encantos. Para decirlo de otra forma (aunque con parejo encono), un disco rayado es una arbitraria, una imprevista discontinuidad a la que ningún oído bien puesto se podrá jamás resignar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es distinto lo que ocurre cuando nos toca soportar (ése es el verbo: sufrir) a esos colegas que suelen referirse una y otra vez, sin ton ni son, a un mismo asunto. Tal parece que para ellos la historia detuvo su marcha y la existencia – por una mofa del avieso destino – se ha reducido a un solo acto que se repite monótonamente sin que cambien personajes, escenarios ni parlamento.Hablo, por supuesto, de esos maestros que en su fastidiosa cantinela acostumbran emplear palabras que el tiempo se ha encargado de llenar de moho y de telarañas. Palabras que de tanto andar de boca en boca – sin tocar los corazones – han terminado por desgastarse y perder su significado primigenio, hasta el punto de que, si se las nombra, inspiran recelo, desconfianza y provocan más de una risita escéptica y burlona.Para más señas, hablo de aquellos maestros (¿pero es acaso no se han dado cuenta aún de quienes hablo?) que todavía utilizan el tono altisonante de los que se creen depositarios de la verdad absoluta y, por lo tanto, sólo se escuchan a sí mismos. Éstos ignoran, como lo sugiere mi buen amigo Henry Stein en su libro Sesgos, que “la verdad no es una ni es de un solo matiz, sino que por el contrario es múltiple y escurridiza”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las reuniones de profesores suelen ser verdadero caldo de cultivo para la aparición de su perorata, en la que, como en una opera bufa, se habla de manera caótica del gobierno, del desdén de los alumnos por los libros, de la influencia del clima en la motivación por el estudio, de la indiferencia de los padres, de las cada vez más insoportables pilatunas de Fulanito de Tal y de bla, bla, bla, bla … Por eso (y es ésta una conclusión desencantada y triste), cuando convocan a una de ellas, no me hago muchas ilusiones y más bien desenfundo el revólver de mi incredulidad y me preparó para el impotable sonsonete que aguarda agazapado en la mente y los labios de uno de estos colegas que, cómo no, cargan sobre sus hombros el peso de una fama ganada a punta de “sesudas” y vehementes intervenciones en las asambleas de profesores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues sabedlo bien: a estos colegas también se les ha rayado el disco y no se han percatado de ello. Desconocen que la primera obligación de un maestro sensato (y del hombre lúcido, en general) es no dejarse engañar por la realidad, evitar las trampas que ésta pone con sutileza en frente nuestro. Además, olvidan que el color de un hecho depende del color del cristal con que se mire, por lo que observar los acontecimientos que tienen lugar en la escuela y fuera de ella desde una sola y rígida perspectiva, es correr el riesgo de perderse la variada y sorprendente variedad de matices que no cesa de bullir alrededor.He ahí el mal que los aqueja, la razón por la que hablan mucho y yerran aún más. Se diría que prefieren seguir montados en ese estrado ilusorio desde donde les hablan los demás (que, en su febril fantasía, los escuchan embelesados) que bajar de él e incorporarse con prontitud a la nueva y dinámica marcha que el mundo le ha impuesto a las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ellos el maestro Baldomero Sanín Cano diría que “tienen las horas atrasadillas” y hay otros que, con un humor más despiadado, del que particularmente no sería capaz, les atribuirían “una yugular de cartón”.Este humilde pergeñador de líneas prefiere pensar que, para esos maestros, desde hace rato la vida ha hecho sonar el estridente timbre que decreta el momento de cambiar de escenario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ellos se resisten a hacerlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-3178677915447261004?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/3178677915447261004/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=3178677915447261004' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/3178677915447261004'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/3178677915447261004'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2008/07/5.html' title='5'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-4690614773851959819</id><published>2008-07-14T17:38:00.001-07:00</published><updated>2008-07-23T06:43:30.068-07:00</updated><title type='text'>4</title><content type='html'>&lt;strong&gt;E&lt;/strong&gt;l lector (sobre todo si es un joven lector) sabe bien que la frase “un amigo es una luz” es un verso de la archiconocida canción Amigos, cuya letra y melodía pusiera en labios y corazones sensibles, desde hace poco más de una década, el grupo argentino Los Enanitos Verdes. Completa, reza así: "Un amigo es una luz brillando en la oscuridad", y no sé por qué, aunque sencilla y sin muchas pretensiones, siempre me ha parecido una muy hermosa definición de lo que son esos seres leales, incondicionales y desinteresados que nos acompañan a lo largo de nuestra vida, y que hacen, con su grata presencia, más llevadero el hecho de existir. Tan rotunda y certera se me antoja la frase, que hasta creo se puede tomar como pretexto para divagar un rato sobre el tema de la amistad. No es otra cosa lo que haré en estas breves líneas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encontramos que a la oscuridad que traen las innumerables tribulaciones por las que debemos pasar en la vida, la frase opone la luz que viene de la amistad. Una luz que brilla para que nosotros podamos encontrar un punto en el que apoyarnos mientras nuestros ojos se acostumbran a la penumbra o hallamos una salida que nos conduzca a parajes menos tenebrosos. Ahí está con claridad, sin decirse, la palabra que nombra una de las cualidades más hermosas de la buena amistad: la solidaridad. Pues, con certeza inapelable, se podría afirmar que ningún amigo de verdad deja abandonado al otro frente a las inclemencias o a las adversidades. Esa acción no es propia de almas virtuosas, y esa cualidad – además de la sabiduría – es la que el orador y pensador romano Cicerón establece como condición para que subsista la amistad. Lo contrario es el egoísta individualismo, que a veces logran disfrazarse de amistad, pero que el tiempo – ese juez certero y eficaz – termina por dejar al descubierto.Es fácil caer en la cuenta de que son muchas las plumas que se han ocupado del asunto de la amistad y muchas las páginas que se han escrito sobre ella, pero pienso que el libro que a diario logra las más memorables es el de la vida misma. Hombres y mujeres que, sin importar las cruentas circunstancias por las que atraviesa el mundo, con sus actos desprendidos y altruistas reafirman lo mejor del ser humano. Y en ese libro, merecen capítulo aparte las que con alegre desenfado y gran ternura escriben los jóvenes, que, por supuesto, son quienes más tararean la canción de marras. En efecto, son ellos los que, tal vez por su alma aún no cuarteada por los dolores de la existencia y desprovistos de engorrosos prejuicios, se acercan entre sí sin ninguna prevención y con un espíritu puro, dispuesto al sacrificio por los demás. En ese sentido, son muchas las lecciones que tienen para darles a algunos adultos, a los que el paso del tiempo vuelve prevenidos, insensibles, egoístas e incapaces de prodigar un gesto tierno por el temor de ser tenidos como débiles. Una de esas páginas es de reciente ocurrencia y, como fui testigo de excepción de ella, no dudaré en compartirla con los lectores de estas líneas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ocurrió la tarde de un lunes, día que suele ser gris y pesado para la vida de los escolares. Uno de los estudiantes de mi grupo había tenido un fin de semana terrible, que hasta su misma facha descuidada delataba. Estaba agobiado por las agrias disputas con sus padres, por la posible ruptura con su novia de toda la vida y, sobre todo, por su carácter inclinado a la sumersión. Ajeno a cuanto discurría en torno suyo, no hacía más que llorar y malhayarse de su suerte con la cabeza recostada sobre el brazo del pupitre. Inútiles fueron mis intentos y los de varios de sus compañeros por persuadirlo de integrarse a sus deberes y hacerlo salir de ese estado. Musitaba entre sollozos que la vida no tenía sentido, que quería morirse. Sonó el timbre y salí del salón de clases lastimado por ese cuadro de desolación en un alma tan joven. En el camino hacia el otro curso, me alcanzó uno de mis alumnos, quien me dijo que le permitiera llevarse a su casa al compañero afectado. Aseguró con voz entrecortada que él sabía cómo tratarlo, qué palabras decirle, en fin, qué consejos darle en ese duro trance. El sufrimiento por el dolor de su amigo se le veía en los ojos. Me habló con tal seguridad y confianza en su solidario gesto que no dudé en tramitar para ellos el permiso de salida. Se marcharon juntos (pude ver desde lejos las espaldas con morrales que atravesaban el portón que franquea la entrada y salida del colegio) y yo me quedé el resto de la tarde, entre hojas de exámenes y tareas, pensando cuál había sido el desenlace de aquella conmovedora escena. No tuve que preguntarlo: La sonrisa alegre y los ojos vivaces que encontré al día siguiente en el puesto en que el día anterior había un ser humano abatido y quejumbroso me indicaron en seguida que el dios de la amistad se había hecho presente de nuevo entre nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un amigo es una luz brillando en la oscuridad: Qué hermoso es mirar la vida desde esa tierna perspectiva. Y, por el contrario, qué pesar da contemplar la otra cara de la moneda, es decir, el cuadro patético de muchos que eligen el áspero camino contrario de vivir hiriendo a los demás.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-4690614773851959819?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/4690614773851959819/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=4690614773851959819' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/4690614773851959819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/4690614773851959819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2008/07/4.html' title='4'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-9141641271091249652</id><published>2008-07-08T09:40:00.000-07:00</published><updated>2008-07-23T06:43:14.871-07:00</updated><title type='text'>3</title><content type='html'>&lt;strong&gt;C&lt;/strong&gt;ada vez que un maestro plantea un interrogante a sus discípulos, de alguna manera se lo plantea también él mismo, por lo que intentar una respuesta sincera será siempre un alto ejemplo que tal vez le ayude a guiar con claridad los pasos de unos que ven la vida con ojos ávidos de luces, y no de sombras, por parte de quienes los orientan.Tal es la sencilla moraleja de esta anécdota en la que una alumna de unos inolvidables ojos verdes se acercó a mi escritorio yme devolvió la pregunta que, minutos antes yo había escrito en el tablero ( y que había tomado de la encuesta que un diario había hecho a personajes sobresalientes del país) , con el ánimo de que cada uno de ellos lo respondiera en las hojas que les había pedido traer la clase anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Y usted qué le debe a los libros?", ha demandado ella entre inocente e inquisidora. Y aunque debo admitir que muchas veces había cavilado sobre el asunto, era la primera vez que alguien me lo preguntaba de una forma tan tierna que resultaba imposible sustraerse del interrogante.Fue así como, con no menos aplicación que la suya, comencé mi “ejercicio de redacción”, que transcribo para esta crónica sin alterar ni una coma, pues, si se me pidiera de nuevo, volvería a escribirlo tal y como lo hice aquel día:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“He encontrado el interrogante que le sirve de título a esta nota el otro día, por casualidad, en las páginas dominicales de un importante diario. Leerlo así, al desgaire, ha sido como encender un fósforo en el oscuro y siempre enigmático túnel de la memoria, pues de inmediato me sentí transportado a mis años de infancia, época en la que tuve el primer contacto con esos objetos reveladores a los que hace mención la pregunta: los libros.Recordé, entonces, que por aquel tiempo mi “biblioteca” estaba conformada por un solo y único volumen: un diccionario hermosamente ilustrado, a cuya paciente lectura me entregaba con fervor y deleitación todas las tardes de todos los días en que habité la casa que albergó mis sueños infantiles. Recordé también – ¿cómo no hacerlo, si ese hecho ha venido a significar tanto en mi vida? – que estaba empeñado en saber de memoria las palabras de aquel libro y que para ello había dispuesto que, a razón de diez diarias, al cabo de un par de años aprendería sus páginas completas.Por supuesto, y como ya lo habrá intuido el lector, fracasé en tan quijotesco propósito como he fallado en muchos en mi vida. Pero aquella ilusa y fallida empresa sirvió, de manera feliz, para unirme a los libros de una vez y para siempre. De modo que, sin exagerar y en aras de la justicia, tengo que confesar que su grata e irremplazable compañía me ha ayudado a sobrellevar eso que llaman existencia y, de paso, hecho un esforzado cultivador y defensor de la palabra, tal vez lo más humano que tenga el ser, en mi modesto y refutable juicio.Muchas aguas han corrido por el río de la vida y no pocos libros han pasado por mis manos desde entonces. Sin embargo, aún guardo en la memoria aquellas primeras páginas que, gracias a Dios, me hicieron un vehemente apasionado de ese solitario y a veces desinteresado acto que es la lectura: la Biblia (a la que siempre he leído como una obra literaria), textos escolares, biografías de grandes personajes de la historia, enciclopedias, libros de ciencia, las obras de los poetas populares. De alguna manera, ellos me enseñaron que la lectura es la más sublime forma de la amistad y que ser un buen lector es una de las maneras más nobles de ser alguien en la vida.De ahí que esa pregunta, encontrada por azar y con desgano en una de esas interminables tardes de domingo, haya revuelto mi nostalgia. Esto se comprende, sin duda, ya que es una de esas preguntas esenciales, que merece, por tanto, una respuesta intensa, sincera, dada más con el corazón – que casi nunca se equivoca –, que con la fría y cuadriculada razón, que a veces nos hace quedar bien frente a los demás pero no frente a nosotros mismos. Aquí está la mía, con la que le pongo el punto el final a estas líneas: a los libros uno les debe lo mismo que le debe a la mujer que lo trajo al mundo o aquella a la cual ha decidido entregar su amor o a los amigos más entrañables: les debe todo y más.”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego levanté la mano (y, por supuesto, que ese gesto fue recibido con una risotada unánime) para pedir la palabra, la cual me fue concedida sólo tras la intervención de varios alumnos, que me emocionaron por lo bien logrado de sus escritos. Cuando empecé a leer la página recién escrita, un silencio cómplice se apoderó del salón. Ahora que lo recuerdo, creo que debió ser porque no es muy usual que, de un momento a otro, por obra y gracia del destino, al que se tiene como profesor pase a ser un compañero más, que debe cumplir al pie de la letra con las tareas que se le asignan si quiere ganarse una nota aprobatoria y no correr el riesgo de una cantinela que le recuerde el incumplimiento de sus deberes y sus reiteradas pilatunas.Confieso que al ir desgranando una a una las palabras de aquella página , no pude evitar traer a la memoria la imagen aquel niño tímido que fui, al que le sudaban las manos y la voz se le entrecortaba cada vez que uno de sus maestros le pedía que leyera o interviniera en tal o cual lección.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-9141641271091249652?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/9141641271091249652/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=9141641271091249652' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/9141641271091249652'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/9141641271091249652'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2008/07/3.html' title='3'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-8966414994136638051</id><published>2008-07-03T10:41:00.001-07:00</published><updated>2008-07-23T06:42:57.613-07:00</updated><title type='text'>2</title><content type='html'>&lt;strong&gt;S&lt;/strong&gt;í, ya sé: es un juego de palabras trillado hasta la saciedad, y empleado aun por quienes en su práctica diaria se acercan más al carcelero adusto que al maestro noble y generoso. Sabrá Dios quién lo inventó, qué labios dieron por vez primera en establecer, que además de una cercanía fonética, la realidad cruda de la escuela hacía posible que el aula se acercara en sus usos y características a la jaula.Repito: es un juego de palabras manido como el que más. Y no me asiste ningún interés de ahondar en sus connotaciones, pues de eso habrán de ocuparse otras mentes menos disipadas y más constantes que la mía, inaprensible mariposa que a veces escapa de mí mismo y nunca sé donde hallarla.Así que si me he ocupado en estas líneas de referirme a esta curiosa pilatuna de la lengua - que ha terminado por acercar las palabras en mención -, es porque nunca como esta mañana pude palpar la terrible verdad que comporta cuando, al acercarme a la escuela en que trabajo, me di de cara con unos niños que, tras escuchar el timbre de salida, chorreados los rostros de sudor y sus breves camisas ajadas, gritaban a voz en cuello con envidiable resolución:– ¡Somos libres! ¡Somos libres! ¡Gracias a Dios somos libres!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-8966414994136638051?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/8966414994136638051/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=8966414994136638051' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/8966414994136638051'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/8966414994136638051'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2008/07/2.html' title='2'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3107571645178976233.post-1574788489181344315</id><published>2008-06-22T19:12:00.000-07:00</published><updated>2008-08-05T06:46:26.299-07:00</updated><title type='text'>1</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;U&lt;/span&gt;n amigo que sabe que escribo un libro acerca de mis vivencias en la escuela, viene y me susurra al oído esta idea: educar es como volar cometas. Luego, ante una mirada de aprobatoria complicidad, se explaya en deshilvanar su analogía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Me habla, por ejemplo, de la paciencia como una virtud necesaria tanto en una como en otra labor, si se aspira a la satisfacción que viene tras la conquista de altos sueños. De igual manera, me advierte que en ambas se precisan condiciones especiales que no siempre se encuentran con facilidad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;“No siempre los vientos son favorables – dice – así que toca ser un observador muy sensible para saber cuando debemos dar largo al hilo o tensarlo, a fin de que la cometa gane altura o, en el caso del maestro, el niño adquiera la confianza en sus capacidades y pueda dedicarse a aprender libremente y sin temores.”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Medito por un largo rato en la idea de mi amigo, que ha traído a mi memoria la imagen colorida de esos entrañables pájaros de papel y de madera que, con su zumbido y particulares movimientos en el aire, tantas veces alegraron las tardes de mi infancia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Recuerdo que mis amigos y yo solíamos tardar días y días en elaborar una y que, una vez en el aire, cuando calculábamos que ya sobrevolaba los techos de las casas lejanas a nuestro barrio, y tras enviar a través del hilo muchos mensajes por cuyos destinatarios nunca nadie preguntaba, soltábamos el hilo y la veíamos con embeleso volverse un punto en el horizonte y perderse luego sin remedio. En ello, encontrábamos nuestra más alta alegría, la razón de nuestras risas y alborozo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Me pregunto: ¿No es justo lo que debemos hacer con nuestros alumnos al notar – oh, fortuna – que le han comenzado a crecer las alas de la imaginación, y ya puede volar sin estar agarrado al hilo de nuestra vanidad?&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3107571645178976233-1574788489181344315?l=carlosdelahoz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/feeds/1574788489181344315/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3107571645178976233&amp;postID=1574788489181344315' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/1574788489181344315'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3107571645178976233/posts/default/1574788489181344315'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://carlosdelahoz.blogspot.com/2008/06/1.html' title='1'/><author><name>Carlos de la Hoz Albor</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09589097018543228833</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-Md4u0ohFTz4/Tgz4CDWE73I/AAAAAAAAAX0/sRzcEApl_xQ/s220/39.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
